Mi querido cristal mi ángel alado
Si pudiese prestarte un instante de mi mirada
sabrías que aquel rojo efímero que busco
no es más que el comienzo de una vida
que me enternece hasta la médula
Si pudieras sentir mi nostalgia te harías vieja
como el árbol imaginario que destierra años
Como una nube de días que cambia el llanto
por la sonrisa y la sonrisa por la tristeza
Y no, no basta saber que el tiempo por ti no
pasa como la amenaza perenne que cierne
sobre mi paladar el sabor que me cimbra
Y no basta saber que alguna vez te atasqué
la memoria, la memoria, la bendita memoria:
quiero verte crecer
Acaso no me has visto?
Soy el fantasma que mira a lo lejos
El atisbo peregrino que viaja de mañana
Desde aquella lejana escalera cuando
abro un camino de pasos y nervios
En aquellos entredíasnoches en que sueño
tras sueño siento la fugacidad de la vida
y el brillo rojo golpeando tu cara.
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